miércoles, marzo 11, 2009

Tengo un matri este fin de semana

Sí, este sábado voy a otro matrimonio. He contado varias veces en este blog cómo he sido vapuleada y humillada en ocasiones como estas, pero ahora es diferente porque no voy sola, de hecho ni siquiera conozco a los novios porque mi pololo me invitó.

Es un alivio inmenso que no me compadezcan, pero sigo pensando que es injusto que deba alegrarme de no ser aplastada como insecto socialmente por mi opción de vida. Me pregunto cuál es la gracia de conmiserarse de alguien que está soltero y feliz. Es realmente ridículo, si no me creen vean las siguientes situaciones:

1.- Soltera:

- ¿Y con quién viniste? (al matrimonio, se entiende)

- Sola.

- ¿Y por qué? (es el colmo de la impertinencia, uno debiera contestar "¿y qué chucha te importa?", pero las reglas sociales lo impiden por lo que la respuesta sería como la que sigue)

- Es que soy soltera.

- ¡Ah, no te preocupes, ya vas a encontrar a alguien! (con cara de piedad seguida de superioridad porque esa persona sí vino con pareja).

2.- Homosexual:

- ¿Y tú con quién viniste?

- Solo, es que soy gay y la gente acá en Chile es demasiado prejuiciosa como para haber venido con mi pololo.

- Ah. (Puede ser con estupor, asco o buena onda, pero jamás compasión)

En el segundo caso nunca le dirían al gay "No te preocupes, ya vas a ser heterosexual".

Para la gente la soltería es como una enfermedad que tiene que pasar, un terrible problema a solucionar, un defecto a esconder y una situación bochornosa a evitar. Se pasean muy ufanos con sus parejas aunque se odien cordialmente, jurando que le sacan pica a las solteras, que en realidad lo pasan increíble, excepto por los momentos en que les preguntan por qué son solteras.

Es como preguntarle a un gay por qué es gay:

1.- Es una impertinencia del porte de un buque,
2.- Realmente no tiene por qué estar explicando su opción de vida a cualquier hijo de vecino,
3.- De verdad ¡¿Qué chucha le importa?!

O como ver a alguien feliz, pero igual tratar de cagarle la onda. Otro ejemplo:

Situación A:

- Me compré un auto nuevo.

- ¡Qué choro! ¿y de qué marca?

Situación B:

- Estoy soltera.

- ¡Pobrecita! ¿pero cómo, acaso todos los hombres están ciegos en este país?

¿Me dicen que ambos casos no son comparables? Vamos viendo.

En primer lugar tanto ser soltera como tener auto nuevo es algo que se adquiere con esfuerzo y constancia (uno de ahorro y el otro de aguante de pesadeces sociales y familiares). Ambos te dan libertad de movimiento e independencia. Los dos te permiten escapar rápidamente (en el caso de la soltería son cosas como la suegra, las decepciones o engaños amorosos y cosas por el estilo). Ninguno exige nada más que plata (mantención, combustible, seguro versus pagarse las salidas sola porque nadie te invita, pagar uno y medio en los paquetes de viajes por servicio single y así). Y son una fuente infinita de satisfacciones.

Finalmente haré referencia a que no me cabe en la cabeza cuál es el afán de la gente por querer emparejar a todo el mundo ¿será que quieren uniformarnos? ¿que creen que las solteras no tienen sentido de pertenencia a un grupo? ¿les dará envidia? Debe haber de todo, pero, después de todo, como me dijo el gringo una vez "si fuera tan fácil llevarse bien con alguien, no seríamos monógamos"... y le encontré toda la razón.

1 comentario:

alfredo dijo...

o me gusto mucho melinda y melinda, de las ultimas prefiero match point.

y el deseo de estandarizar esta en todos.

hay que aguantar no mas xD